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La comarca se abre entre las Sierras del sur de Jaén, la Subbética y la Campiña cordobesa. Sus tierras, entre monte y vega; sus aguas, saladas y dulces; el sol del verano y el frío del invierno, marcan el ser y hacer de su gente. Un marco mediterráneo del sur de la Península con cierta influencia continental.
Un paisaje de vega, campiña, monte y olivar sobre suelos fértiles entre macizos calizos que coronan lomas y llanos a pie de monte, vetas de sal y yeso.
Corrientes, pozos y fuentes constituyen el patrimonio hidráulico del territorio. El agua, unas veces escondida y otra abierta entre cauces anchos cubiertos de taraje, fue fuente romana, pozo y aljibe; mientras que arriba es rueda de álabes y cangilones, y ahora presa en Vadomojón.
El espacio geográfico integrado en la Comarca del Guadajoz y Campiña este de Córdoba se encuentra integrado por 5 municipios: Baena, Castro del Río, Espejo, Nueva Carteya y Valenzuela.
El paisaje campiñés aparece cruzado de Este a Oeste por el río Guadajoz, en cuya cabecera, al entrar en la provincia de Córdoba, se halla el embalse de Vadomojón. Las tierras de cultivo ocupan la práctica totalidad de este paisaje, especialmente las dedicadas al cultivo del olivo, así como una presencia cada vez menor de los cereales y la viña.
En nuestra comarca, contamos con un apreciado tesoro, un divino don, que reporta prestigio y reconocimiento universal a esta tierra. Materializado en un auténtico oro líquido, el aceite de nuestros olivos, con Denominación de Origen, se ha convertido en uno de nuestros mejores embajadores en las mesas y cocinas de todo el Mundo. Avalado por una calidad extraordinaria, el Aceite, lleva consigo una importante carga de tradición e innovación, cultura y desarrollo, salud y artesanía.
Además de su uso convencional como alimento saludable, parte imprescindible de la dieta mediterránea, los productos y subproductos del olivar ofrecen un múltiple abanico de usos conocidos desde antiguo que, a punto de extinguirse, hoy se recuperan como recursos diversificadores de la nueva economía rural. La obtención de jabones, cosméticos y aceites esenciales basados en aceite de oliva virgen, la fabricación de abonos a partir de orujos y alpechines, la generación de electricidad a partir de la biomasa sobrante en el proceso de elaboración del aceite, la construcción artesanal de muebles de madera de olivo, que reporta reconocimiento internacional a la localidad de Castro del Río, y que generan toda una cultura del olivar y del aceite que enriquecerá al visitante como ennoblece al autóctono.
Otros sectores de prosperidad, al margen de los productos del olivar y el aceite, son el textil y la artesanía en torno a la figura del “judío”, con la elaboración de su particular indumentaria y “los tambores”, en Baena; la guarnicionería artesanal y la elaboración de productos cárnicos tradicionales en Espejo, así como los caldos y dulces típicos en todos los pueblos de la Comarca.
La Ruta del Califato que discurre entre las capitales de Córdoba y Granada tiene, casi a mitad de camino entre ambas, un lugar de gran atractivo para el visitante, deteniéndose en los municipios que forman la Comarca del Guadajoz y Campiña Este de Córdoba. Tres de ellos, Baena, Castro del Río y Espejo, se alinean en la misma Ruta, mientras que Nueva Carteya y Valenzuela se hallan a escasos kilómetros.
El olivo, el vino, las fiestas o la gastronomía son algunos de estos atractivos, a los que en una breve referencia pueden añadirse los siguientes:
Baena es rica en pasado histórico como puede observarse en el yacimiento ibero-romano de Torreparedones (15 ha de excavación) y en su Museo Arqueológico. Conocida mundialmente por su Semana Santa, que también muestra en un museo dedicada a ésta. Su parte más vieja, conocida como Almedina presenta un encanto de aspecto oriental. Su castillo comenzado en el siglo IX fue ampliado durante el Califato y la conquista cristiana. Más tarde fue residencia de los señores de Baena, que impulsaron en el siglo XVI una labor de mecenazgo que se aprecia en muchos de sus monumentos. Entre éstos destacan: la Iglesia de Santa María la Mayor, que antes de ser Iglesia en el s. XIV, de estilo gótico flamígero, fue mezquita en el s. XII; la Iglesia del Convento de Madre de Dios, con mármoles, armaduras y obras de arte (Zurbarán, Sánchez Coello, Bassano); La plaza del Coso y la Casa de la Tercia.
Castro del Río muestra en la actualidad sus orígenes vinculados al castillo, si bien se le suponen antepasados anteriores a la llegada de Roma. Los restos de muralla testimonian el cerco que ésta representaba para el llamado Barrio de la Villa, de estrechas callejas y bellos rincones. Junto a ello, casas solariegas y la portada de la Iglesia de la Asunción son una excusa perfecta que obligan a la visita, sin olvidar detenerse en el Pósito Agrícola, un edificio civil del siglo XVIII, hoy lugar de exposiciones y biblioteca, o en el Molino de Ramiro, convertido ahora en Museo del Aceite, que el viajero hallará junto al río Guadajoz, donde podrá también caminar y refrescar su paso.
Espejo es ante todo la silueta del viejo castillo recortada sobre un cerro. Su enclave privilegiado le ha convertido en lugar de tránsito. Generosa en restos arqueológicos, exhibe su legado artístico en la parroquia de San Bartolomé e invita al visitante a probar su rico repertorio de embutidos en alguno de los bares que jalonan la carretera.
Nueva Carteya es lugar de paso hacia terrenos más escabrosos, vecinos en las Sierras Subbéticas. Viña y olivar se suceden entre las caserías y los campos que cantase Juan Valera. Sus vinos y aceites siguen teniendo la misma calidad de entonces. Es pueblo nuevo, Nueva Carteya, e invita a pasear y conocer paisajes. Lugares adecuados son sus arroyos, entre los que habrán de citarse el Carchena y el Guadalmoral.
Valenzuela es ante todo campiña. Tierra de espigas frecuentada por avutardas, sisones y otras aves esteparias. Lugar de descanso para otras aves acuáticas que encuentran en sus zonas húmedas el hábitat que necesitan. Desde la Ermita del Calvario señala un horizonte pleno de cultivos de cereal a los que también ahora el olivar amenaza. Blanqueando de cal esos dorados campos, las salinas pintan entre pozas y montones blancos una huella más de la identidad de estas fértiles campiñas.
El viajero hallará acomodo en hoteles, en pensiones, de los de ayer y de los que ahora remozan y abren sus puertas. Repondrá fuerzas en alguno de los restaurantes que en todos los pueblos abren sus puertas.
Para conocer y poder apreciar todo lo relacionado con esta cultura del Olivar y el Aceite, nada mejor que realizar la “Ruta del olivar y el aceite”, una ruta oleoturística garantizada por “TERRA OLEA. Marca de calidad turística sobre la cultura del olivo”. A través de esta ruta, puede acercarse a las almazaras donde se obra el milagro de convertir la aceituna en este auténtico oro líquido.
A poco que busquemos la tierra nos ofrece piedras que son restos fósiles de seres de otra Era, de erizos y conchas marinas del Primario, Secundario o Terciario. Con el tiempo la tierra se pliega y el mar se llena de piedra y arena. Aparecen cauces y montes que cobijan una rica fauna y flora. El monte mediterráneo, que fuera extenso en otro tiempo, se extendía a lo largo de la comarca con encinas, chaparros y acebuches, rodeados de jaras, romero y tomillo. Luego vinieron las dehesas y la roturación de un sistema del que aún todavía vemos manchas bien conservadas en zonas elevadas y solitarias encinas que calladas observan la transformación del paisaje.
La diversidad de especies de las tierras de la comarca es alta. Junto con un número importante de aves y mamíferos, la perdiz, la tórtola, la liebre y el conejo son piezas clave de una apasionante actividad cinegética, que se complementa con las posibilidades de pesca recreativa en las aguas del embalse de Vadomojón. En el monte, el tomillo y otras especies aromáticas son condimentos esenciales del aderezo de la aceituna y base para una farmacopea popular de caldos y aceites de hojas, tallos o raíces. En otras ocasiones el esparto y la vareta son la materia prima para el ocio del hacer cortaeras y capachas
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